Hace algún tiempo pude leer que
se iba a realizar otra nueva película de Tarzán, esta vez de animación. Los
peores presagios vinieron a mí, y se agravaron al ver que el director iba a ser
Reinhard Klooss, director de “Animals United”, la cual fue un fracaso debido a
la descarada copia de Madagascar. En Tarzán se encuentran exactamente los
mismos errores (incluso diría que más).
La película comienza con la
familia Greystoke en una expedición en la jungla africana, con la mala suerte
de que acaban falleciendo debido a un accidente. El hijo de John Greystoke
sobrevive y es acogido por una familia de gorilas, los cuales lo adoptan como
si fuera su hijo, y aquí empieza la historia. Pasa muchos años hasta que, un
día cualquiera aparece Jane.
Los primeros minutos ambientan de
manera brillante la selva africana, al igual que la caracterización de los
animales. Sin embargo, no se tiene en cuenta lo importante: la historia, que
está enmascarada con la tecnología y el aspecto visual, muy bueno en estos
temas comentados, pero decae drásticamente al dar vida a los personajes
humanos. Son excesivamente planos, en determinadas escenas parecen muñecos y
recuerdan a “Team America”. Se aprecia mayormente cuando entra en escena
William Clayton, personaje que no muestra sentimiento alguno. Realizar
cualquier comparación con su homónima de Disney (1999) convierte a esta nueva
cinta en la peor adaptación animada del simio.
Rápidamente empieza la historia
de amor, muy obvia y nada realista, sobre todo teniendo en cuenta que se trata
de Jane, una chica humana de ciudad, y un humano medio simio, que prácticamente
no sabe hablar. Este guion es el fallo principal, sufre altibajos constantes y
no se sostiene en ningún momento. Hay escenas excesivamente lentas y, de
repente, aparece una escena donde no da tiempo a asimilar la información. Estos
cambios de velocidad constantes hacen imposible el disfrute de la cinta,
teniendo en cuenta además que está todo muy precipitado y mal hilado. Hubiera
ganado mucho el rodear las escenas sensibles con esos maravillosos paisajes
africanos.
La animación requiere de
dramatismo. Hoy en día no se trata de hacer reír a los niños, que ni aun así lo
consiguen, hay que hacer disfrutar a todos los públicos. Realidad y humanidad,
esa es la clave, se tiene que sentir algo diferente y que te conmueva, un
sentimiento interior que pocas veces has conocido. Tarzán es totalmente opuesto
a esto, no hay humor, drama, historia, tan solo imágenes y un narrador, en
determinados momentos da la sensación de estar en un documental conociendo
África y los gorilas. Se debe combinar a los personajes de la mejor manera
posible, según la situación y ambiente del que trate la cinta, pero aquí está
todo sin emulsionar.
En definitiva, es todo tan plano que
es imposible creerse nada, en segundos se cambia de opinión sin ningún
razonamiento. Cuando aparece Jane en escena empieza a decaer todavía más. La
escena final del volcán muestra claramente la falta de ideas de la que partían,
eso sí, consiguen por fin la primera carcajada de los asistentes. Triste tener
que reinventar una historia, ya excesivamente explotada, para conseguir hundir
definitivamente al carismático personaje de Edgar Rice.
Mi nota: 3/10
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